Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio...


-

miércoles, 13 de enero de 2010


º º El coraje del cielo por repetirse y no ser siempre igual º º

No hay comentarios:

Publicar un comentario