Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio...


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sábado, 24 de abril de 2010

¡ ARRIBA ALMA MÍA ! =)

La caída es inevitable. Vamos a morir todos.
He aquí la única cosa verdadera.
Pero ¿caso con el pretexto de que el vuelo no es infinito vamos a renunciar a volar?
¿Acaso con el pretexto de que la vida no es inmortal vamos a renunciar a vivir?
Yo afirmo, muy al contrario, la vida es lo que es: frágil, pasajera, mortal... En efecto, no es una razón para renunciar a vivir, es una razón, por el contrario, y muy poderosa, para vivir mas. Para vivir mejor. 

martes, 20 de abril de 2010

Ser o no ser, vivir o morir, seguir o detenerse y dejar que todo continúe pero sin nosotros...


“¡Ser o no ser: He aquí el problema! ¿Qué es más levantado para el espíritu: sufrir los golpes y dardos de la insultante fortuna, o tomar las armas contra un piélago de calamidades y, haciéndoles frente, acabar con ellas? ¡Morir..., dormir; No más!
¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne!
¡He aquí un término devotamente apetecible!
¡Morir..., dormir! ¡Dormir!...¡Tal vez soñar!
¡Sí ahí está el obstáculo! ¡Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida!
¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio!
Porque ¿Quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo, la injuria del opresor, la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado, las tardanzas de la justicia, las insolencias del poder y las vejaciones que el paciente mérito recibe del hombre indigno, cuando uno mismo podría procurar su reposo con un simple estilete?
¿Quién querría llevar tan duras cargas, gemir y sudar bajo el peso de una vida afanosa, si no fuera por el temor de un algo, después de la muerte, esa ignorada región cuyos fines no vuelve a traspasar viajero alguno, temor que confunde nuestra voluntad y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen, antes que lanzarnos a otros que desconocemos? Así la conciencia hace de todos nosotros unos cobardes; y así los primitivos matices de la resolución desmayan bajo los pálidos toques del pensamiento, y las empresas de mayores alientos e importancia, por esa consideración, tuercen su curso y dejan de tener nombre da acción.”

viernes, 16 de abril de 2010

A veces la indócil naturaleza me disturbia,
busco cegar pero me alejo de concretar.
La intenciòn de ignorar contradice mi mas fiel pensar,
y entonces caigo queriendo volar.
Husmeo sin encontrar la sutil verdad que en frente està.
Circuitos viciosos que despliegan horas a dilemar,
analogias que deseo, pero que el artificio se encargo de desdeñar...
revisto para evitar tristezas que ruegan ultimar,
¡Final... ¿que tan apartado estas?!,
me interrogo una y otra vez.
¡subjetividad, cesa ya!
Ansío segregar para madurar,
codicio verterme en mares simétricos 
y avivarme de esta zozobra
que no hace mas que arrear mi alma sin piedad.
Un corazón  atiborrado de sollozar,
un espíritu que procura empinar;
pero tanta colisión, tanta medianía me obra mal,
y cogito que la esencia desgastada está...
esta vez me toca a mi consumar.

...No me enjuicies por la tirantez,
simplemente contempla mi mirar, 
anhela el persistir de un prosperar...